Entrevista a Suso Silva: maestro del Circo de los Horrores
enero 23, 2026
by Circo de los HorroresCon más de 20 años de trayectoria como creador, director y alma del Circo de los Horrores, Suso Silva es una figura imprescindible para entender cómo el circo se ha transformado en una experiencia escénica multidisciplinar en España y Latinoamérica.
Galardonado con el Premio Nacional de Circo y con más de cinco millones de espectadores, Suso ha sabido reinventarse en cada espectáculo. Hoy, desde su rol de creador y director, nos habla de su nueva etapa fuera del escenario, del impacto de su último montaje, PrisionIA, y del legado artístico que ha construido.
En esta conversación, Suso Silva se muestra tal como es: directo, emotivo, lúcido y profundamente humano.
¿Cómo se siente haberte bajado del escenario y estar detrás creando y dirigiendo?
“De momento, tranquilo y sin “mono” de volver. Pero todo llegará. Soy un bicho de escenario y eso es irrevocable.
Pero el tiempo, las giras y tanto tiempo fuera de casa hace que selecciones más tus actuaciones. Escribir, dirigir y montar nuevos shows, además de actuar, es un paquete demasiado grande en este momento. Por eso hay que priorizar, y este no es momento de actuar, sino de crear. Pero, sin duda, todo llegará de nuevo.”
“PrisionIA” marca una nueva era del Circo de los Horrores: ¿qué la hace diferente a la anterior?
“Lo cierto es que PrisionIA es un nuevo lenguaje, una nueva forma de entender estos tiempos que nos rodean. El mundo cambia muy rápido, y yo con él. Soy un creador que vive conectado con su época, y eso me obliga a dialogar con lo que sucede fuera del escenario. Técnicamente, el show evoluciona: la dramaturgia es más sofisticada, la puesta en escena incorpora recursos que hace unos años ni imaginábamos, y la energía se expresa ahora de formas distintas.
No renunciamos a lo que fuimos, sumamos nuevas capas. Lo que definió al Circo de los Horrores sigue ahí: el riesgo, la provocación, la emoción, lo poético y lo salvaje. Pero todo eso convive ahora con una narrativa más afinada y un uso de la tecnología que potencia el mensaje sin desdibujar el alma. PrisionIA no borra el pasado, lo honra y lo reinventa. Es otra etapa, sí. Pero hecha con la misma verdad.”
¿Qué quieres que el público piense o sienta al salir de “PrisionIA”?
“Siempre me he caracterizado por lanzar y proponer un mensaje de fondo, y PrisionIA no iba a ser menos. No deja de ser un show que avisa y augura un futuro incierto: más frío, más deshumanizado… Ya que solo eres y existes en tanto en cuanto tienes vida en redes y plataformas.
Siento que este es un mundo menos cálido, más frío. La imagen se come a los sentimientos, y por ello PrisionIA solo muestra cuál es nuestra realidad en este momento: una gran prisión digital deshumanizada, en donde la individualidad deja de tener relevancia para pasar a convertirnos en una gran mente colectiva regentada por algoritmos creados por nosotros mismos.
Eso me aterra. Miedo me da el futuro en manos de una inteligencia artificial. Y apenas acaba de llegar a nuestras vidas… ¿Qué futuro nos espera?”
¿Por qué crees que la gente tiene que venir a ver “PrisionIA”?
“PrisionIA es un show brutal, impactante y tecnológicamente novedoso. El mundo del Suso analógico en un mundo digital se mezcla dando lugar a un espectáculo explosivo, donde luces, sonido y dramaturgia se funden en uno. PrisionIA es un show único, tanto por su energía y su puesta en escena, como en sus continuos guiños al pasado reciente del viejo Circo de los Horrores.
Cuerpos y mentes aprisionados, réplicas sin alma, seres sin fallos, perfectos, sin opción a equivocarse, sin taras, sin alma… Da lugar a un gran motín donde humanos desesperanzados intentan recuperar su individualidad, rompiendo con lo preestablecido.
Eso propone PrisionIA: un grito a la libertad.”
Mójate y dinos cuál es tu show favorito del Circo de los Horrores
“Si tuviera que decantarme por alguno de los show del Circo de los Horrores, diría que todos y cada uno de ellos son especiales. Todos nacieron en un momento de mi vida, bajo la presión mediática de diferentes momentos políticos, sociales, económicos e incluso religiosos que me hicieron decantarme por un tema u otro.
- El nacimiento de la marca, con el primer Circo de los Horrores, siempre será recordado por una autenticidad sin precedentes. Arriesgarme a un show exclusivo para adultos, donde terror y humor se mezclaban, consiguió un resultado sorprendente. Así nació Nosferatu, maestro de ceremonias, icónico, impactante y terriblemente maravilloso.
- Luego llegó El Manicomio, un desarrollo más grande, con actores, monologuistas, bailarines y artistas de circo compartiendo escenario, rompiendo la cuarta pared, y llevando al público dentro del manicomio más mágico y onírico que nadie imaginaba.
- Con Cabaret Maldito, nació una nueva tendencia: el circo-cabaret, más picante, oscuro, acompañado de música en directo, una puesta en escena diabólica, y Lucifer como maestro de ceremonias.
- Después, Apocalipsis, el show más grande y brutal: banda en directo, motos freestyle, danza urbana, acrobacias aéreas y un discurso sobre el fin del mundo. Fue la producción más ambiciosa no solo en España, sino en toda Europa.
- Tras la pandemia, llegó Bacanal, la gran fiesta de los sentidos: comer, beber y erotizarse después del encierro. Cabaret golfo, salvaje, liberador.
- Luego, el momento más íntimo y doloroso: Réquiem, mi despedida del escenario. Un repaso emocional a 20 años de creación, agradeciendo al público todo lo vivido juntos.
Y ahora, PrisionIA: el presente, el reto más actual. Y quizás, solo quizás, el gran show aún está por llegar. ¿La Feria de los Horrores?
Suso Silva y el alma del Circo de los Horrores
Más allá de las luces y la escenografía, del maquillaje o los números de riesgo, el verdadero corazón del Circo de los Horrores ha sido siempre Suso Silva. Su visión ha marcado un antes y un después en el panorama escénico español, llevando el circo más allá de lo esperado.
Con PrisionIA, no sólo lanza una advertencia sobre nuestro futuro digital, sino también una propuesta artística valiente, moderna y profundamente humana. Y eso, en estos tiempos, es más necesario que nunca.

